lunes, 9 de enero de 2017

EL CONVIDADO DE PIEDRA

EL CONVIDADO DE PIEDRA




                                                        Imagen de la estatua El convidado de piedra en Praga




El convidado de piedra es quien, en una reunión, no interviene en ella y pasa desapercibido o es ignorado por los anfitriones. En las negociaciones, se dice frecuentemente de quien es invitado por compromiso, pero no es tenida en cuenta su opinión.

¿Quién fue el primer convidado de piedra?

Entre lo santo y lo profano

(Marcos 5,35-43) (Ópera “Don Giovanni”, Mozart) (“El burlador de Sevilla” y “El Convidado de Piedra”, Tirso de Molina).

El Evangelio del último domingo me hizo acordar a la ópera Don Giovanni, “la ópera de las óperas” compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart. En realidad, no a toda la obra, sino a uno de los momentos finales, cuando Mozart le da un suspenso extraordinario y Don Giovanni se encuentra cara a cara con la muerte.

Domingo de lluvia y en la Capilla Nuestra Señora de la Guardia (Patrona de la Ciudad de Húrlingham) mientras el Padre David leía el Evangelio de Marcos 5, 35 al 43 me distraía un pensamiento. “A el cura le falta un brazo, ¿Cómo hará para dar la comunión….? 
Bueno, en unos minutos ya veré como lo resuelve - pensé - mientras sus palabras cambiaron de ritmo porque dejó de leer y comenzó con la homilía. Entre curiosidad y abstracción yo pasaba de la atención a la distracción. Un poco lo escuchaba y seguía dándome vueltas por la cabeza, “la eucaristía es muy importante: Es el cuerpo de Cristo, ¿Cómo entregará la comunión?”.

 Con mucha didáctica el Padre David explicó el siguiente párrafo“aún estaba Jesús hablando cuando llegaron algunos de la casa del jefe de la sinagoga diciendo: «Tu hija ha muerto; ¿Porqué molestar ya al Maestro?»” El Cura (manco) planteó un momento muy especial para una familia, la muerte de un hijo. Algo terrible. Pero Jesús minimiza el episodio cuando advierte que la familia poseía mucha fe y a pesar que todos los presentes la habían visto morir. El dice, no ha muerto está dormida!!! Entonces mira a la niña de doce años y le pide que se levante. Así lo hace ella en medio del estupor de la gente. Y para que no crean que era un fantasma o una visión le pide que coma. Cuando lo hace no hay duda que está viva. Milagro!!!. Lógico, los muertos no comen!!! 

En ese momento recordé aquel pasaje de la ópera Don Giovanni, en castellano “Don Juan”. Si, ¡Don Juan!: El Don Juan de todos los tiempos. El Don Juan de la leyenda. El hombre capaz de seducir a cualquier mujer. Según dicen: el que conquistó más de mil mujeres. El del teatro de Moliere, el de la literatura de Dumas, Machado, Tennesse Williams, Bertrand Russell y tantos otros. Aunque Mozart se inspiró en un Don Juan español medioeval, el de Tirso de Molina que muestra a un sevillano que se proponía juntar mujeres por docenas y cuando agregaba una más, tenía nuevamente que completar la siguiente docena y así sucesivamente. Pero, para la obra de Mozart no todo era seducción, también había peleas, duelos y enfrentamientos. Entre ellos “el Comendador” el padre de una jovencita que lo descubrió a Don Giovanni enamorando a su hija y en el duelo perdió la vida. 

Entre tantas andadas, una noche de regreso a su casa, Don Giovanni acompañado por su lacayo “Leporello” caminando junto al cementerio conversando de historias de mujeres, se le aparece un fantasma que solo lo ve su lacayo. Don Giovanni pensando en sus andadas y Leporello asustado por el lugar. 
De repente el teatro se oscurece y desde una tumba una voz grave llena el silencio: es la estatua del Comendador que se ilumina con una luz fantasmal.
 Leporello y el publico se estremecen del miedo. 
La estatua le habla y Leporello no puede llamar la atención de Giovanni que sigue caminando distraído.

 Ante la insistencia de la estatua y con mucho miedo Leporello le contesta. ¿Qué quiere?. La voz de la estatua le pide hablar con su amo. Leporello insiste con Giovanni que continua caminando cantando y ajeno a la situación.

Don Giovanni se siente molesto por la insistencia de su criado, no entiende porque está asustado, ni que es lo que quiere. Leporello le cuenta que está dialogando con un muerto y para que se deje de insistir le dice burlándose “decidle al muerto que lo espero mañana a cenar en mi casa”. Giovanni cree que Leporello está loco o asustado por caminar en el cementerio y que de esa manera lo tranquilizaría.

Al día siguiente Don Giovanni contento cena con ostentación delante de su hambriento lacayo. Exclama con alegría “¡Vivan las mujeres, viva el buen vino! ¡Sostén y gloria de la humanidad!”. Hasta que la música cambia por un ritmo tenebroso. La estatua de El Comendador se hace presente en el umbral de su casa. El muerto golpea la puerta y Leporello con miedo le anuncia a su amo que su asesinado estaba ahí, el mismo al que su amo invitó en el día de ayer. Don Giovanni empieza a comprender la escena  en el cementerio. Leporello huye y Don Giovanni abre la puerta mira a la estatua del muerto y escucha con tono de ultratumba “me invitaste a cenar y aquí he venido”.


Giovanni le pide a Leporello que sirva otra cena. Y ahí están los dos: Don Giovanni y la estatua del Comendador. 
Aquel que invitó sin creer que vendría, aquel que invitó por compromiso, aquel que invitó sin pensar...  Justamente aquella estatua mortuoria es el “Convidado de Piedra”. 
¿Qué situación?.
 Parecida a la del Evangelio de Marcos. Pero aquí no termina todo.
 Hay un dialogo posterior totalmente evangélico escrito por la pluma de Tirso de Molina cuando le hace decir al Convidado de Piedra: “No puedo comer.  No se nutre de alimento mortal quien se nutre de alimento celestial.
 Sin duda después de la homilía del domingo, el Comendador era un fantasma. No podía comer, distinto a aquella niña de doce años que Jesús pidió alimentar para demostrar que estaba viva.
Ya estaba finalizando la misa, recordé quien era el Convidado de Piedra, recordé por qué lo asociaba a Don Giovanni, reconocí la diferencia entre un resucitado y un fantasma y el Padre David ya estaba dando la Comunión. ¿Cómo no lo pensé antes? Un ministro de la eucaristía con su mano derecha sostenía el Cáliz apoyando hombro con hombro del lado izquierdo, justo donde le faltaba el brazo. Suerte que el Cura era diestro y el Ministro era zurdo. Formaban un buen equipo. Sin duda que comer el cuerpo de Cristo da esperanzas de vida y cada evangelio es una historia que nos nutre de sabiduría.


Padre David Issarra

FANTASMAS EN LA ROSADA

FANTASMAS EN LA ROSADA

 “Pueden venir cuantos quieran Que serán tratados bien Los que estén en el camino Bienvenidos al tren Si vendo mi alma, ¿quién la comprará? Si compro tu tiempo nunca mía serás Por eso es que vago y esa es la verdad Si miento un poquito ya me perdonarás

Fragmento de “Bienvenidos al tren” Sui Generis, 1974

Creo que en la Casa de Gobierno argentina hay fantasmas que deambulan y buscan en la eternidad un resarcimiento o una esperanza para irse a descansar en paz. Mientras tanto están ahí. Tal vez alguna muerte injusta es el motivo por el que no se van y hasta que “algo pase” en el futuro, los fantasmas seguirán jugando entre escritorios, oficinas y salones, y cuando llega un nuevo presidente al poder a veces, hasta les escriben decretos o simplemente con sus voces atormentan sus oídos con un tema reiterativo. ¡El tren, el tren, el tren! Con tanta insistencia que no hay magistrado que en sus discursos omita ese tema. ¿Qué habrá ocurrido en el pasado para que estos fantasmas recorran permanentemente la casa de gobierno? ¿Los habrán engañado con promesas? Y no pueden descansar en paz. Que buscan estos seres etéreos. No cabe duda que los fantasmas de la casa rosada son ferroviarios y las pruebas son las siguientes.
“Bienvenidos al tren”

Red Ferroviaria Argentina 50.000 km de vías.

La Argentina tuvo una de las más extensas redes ferroviarias del mundo, desde 1857 cuando se inauguró la primera línea férrea, con la locomotora “La Porteña” que en aquel entonces unía la estación Del Parque, ubicada donde actualmente se emplaza el Teatro Colón, con la estación Floresta. La Argentina en el Siglo XIX y XX creció al ritmo del ferrocarril. La máquina a vapor sobre rieles resultó ser el medio más rápido, seguro y masivo de transporte ya sea de personas o de cargas. Amplió la comunicación entre ciudades y trajo la fundación y desarrollo de pueblos. John Allan, un británico de tan solo 20 años fue el primer maquinista que recorrió los primeros 10 kilómetros de recorrido en las pampas argentinas. Con el tiempo se abrieron nuevos puestos de trabajo y una argentina pujante empezaba a crecer en el sur del mundo. Con esas palabras don Hipólito Saravia festejaba con alegría al ver crecer su pequeño comercio de aguatero, cuando debió comprar dos carros extras para llevar el agua del Río de la Plata hasta la estación Del Parque para servir a la locomotora “La Porteña”. Muchos sueños trajo el “caballo de acero” que desde ese 29 de agosto de 1857 no dejó de crecer y llegó a unir una inmensa “tela araña” de 50.000 km, la octava red ferroviaria en el mundo.
Anuncios de progreso
Cada vez que un presidente anuncia la extensión, recuperación o modernización de la red ferroviaria es motivo de alegría y esperanza en cualquier parte del mundo. ¿Lo será también en la argentina que hace más de cincuenta años que el ferrocarril viene en decadencia? Lo será cuando ya nos acostumbramos a proposiciones incumplidas, inauguraciones de obras que nunca se hacen y promesas de campaña en época electoral. ¿Volverá el tren a ser un factor de progreso y crecimiento? Los fantasmas de la Casa de Gobierno siguen haciendo de las suyas.


Proyecto Estación Central de Buenos Aires

LA MEGA ESTACIÓN CENTRAL DE BUENOS AIRES BAJO EL OBELISCO
El Ministerio de Transporte anunció la obra de la primera fase de la Red de Expresos Regionales (RER), que demandará tres años y se adjudicará antes de fin de año. Allí confluirán todos los servicios públicos, entre ellos los ferrocarriles Roca, Sarmiento y Mitre, que prolongarán sus trazados bajo tierra hasta la 9 de Julio. El plan contempla cuatro niveles. En superficie, la estación conectará con el Metro bus 9 de Julio y el Eco bici. El primer subsuelo estará ocupado por la terminal de combis. Un piso más abajo habrá un túnel peatonal que conducirá a las Líneas A, B, C y D del Subterráneo y en un futuro con la nueva estación central del ferrocarril Sarmiento. Finalmente, en el tercer subsuelo habrá andenes de la línea Roca que se conectarán con el Mitre y el San Martín, más dos plataformas previstas para que en una etapa posterior reciban los servicios de los ferrocarriles Belgrano sur y norte, que serán enlazados con otro túnel. Este proyecto que acaba de divulgarse ya lo había anunciado el actual Presidente de la Nación Mauricio Macri cuando era Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y estaba en plena campaña electoral por la presidencia. ¿Será un proyecto más o esta vez irá en serio? Dicen que los fantasmas de la Casa de Gobierno esperaban esta obra, que vagan por la rosada esperando “la estación central de Buenos Aires”, acá comienza el misterio… Pero antes conozcamos las desilusiones de estas almas.

ANUNCIOS, ANUNCIOS Y ANUNCIOS

Con el gobierno de Arturo Frondizi surgió el denominado Plan Larkin, que consistía en abandonar el 32% de las vías férreas existentes avalado por el Banco Mundial. Así se inicia una larga serie de cancelaciones y levantamiento de vías. El general norteamericano Thomas Larkin, vinculado por cuenta del Banco Mundial propuso al presidente Arturo Frondizi reducir a 45.000 kilómetros de vías (que llegaban a 50.000), el plan proponía luego reducir la red a 29.000 kilómetros. Con la llegada de Arturo Illia se planificó un mejoramiento de la red ferroviaria. Que se llevó a cabo tras el golpe de estado que lo derrocó y asumió la presidencia de Ferrocarriles el general Juan Carlos De Marchi, (el de la Isla K, donde se iba a montar el Polo Audiovisual más moderno del mundo, pero ese es otro anuncio que corresponde a otro ítem de engaños) En ese período se puso en marcha un plan de modernización e inversión en la red ferroviaria que contempló la incorporación de los expresos de lujo, y se introdujo la computación en el expendio de pasajes. También tuvo lugar una renovación del material rodante y locomotoras. Durante 1976 el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional (la última dictadura Argentina) la extensión de la red bajó a 41.463 kilómetros en ese año. Se clausuraron aproximadamente 10.000 km de vías (Reducción del 23 %) Se clausuraron 1.000 de las 2.400 estaciones. (Se redujo a la mitad los 30.500 trenes × kilómetro hora de pasajeros que funcionaban en el país. En 1980 se pasó a 31.113 kilómetros. Con la vuelta a la democracia el Doctor Alfonsín comenzó con la electrificación del Ferrocarril Roca. Con el Doctor Menem cuarenta y cuatro años después de la nacionalización hecha por el General Perón, los ferrocarriles volvieron a manos privadas y cerró ramales privilegiando solo los servicios comerciables viables, clausurando muchos tramos necesarios y dejando pueblos aislados. En el 99 el Doctor De La Rúa pasó sin pena ni gloria y el año 2003 era esperanzador después de la crisis del 2001.

ANUNCIOS QUE NI EL AUTOR SE LO CREYÓ


Tren Bala Argentina (proyecto)
El Doctor Kirchner prometía recomponer el sistema ferroviario nacional. Mientras los fantasmas de la Casa Rosada escuchaban sus palabras, se reían sin parar. En un importante discurso decía “creo que en esta tarea donde uno mucho tiene que imaginar, mucho hay que crear para volver a generar la infraestructura del ferrocarril en la Argentina, lamentablemente desmantelada, que es fundamental para la integración nacional, para la integración demográfica global del conjunto de todos los argentinos y para proceso de crecimiento y reconversión económica que necesitamos.” Ni él se la creyó pero tenía que levantar el ánimo de un país devastado y todavía el pueblo no conocía sus intenciones perennes de alternancia con su esposa en el poder. En Agosto de 2005 anunció la electrificación del Ramal a la Plata del Roca (el ramal Temperley ya lo había hecho Alfonsín), luego su secretario de transporte Ricardo Jaime lo volvió a anunciar en el 2007 y nuevamente lo anunció su esposa la Dra. Fernández en 2009. El tren bala fue la gran promesa que ninguno de los Kirchner pudo cumplir pero que usaron como campaña electoral, aunque si rastreamos en los archivos el primer presidente argentino en prometer públicamente el tren bala fue el Doctor Rodriguez Saá que tan solo en cinco días de gestión alteró a los fantasmas más que nadie hasta el momento.

SE ACERCA EL DESENLACE DEL MISTERIO


Estación Central de Buenos Aires año 1872

¿Por qué los mandatarios de la Casa de Gobierno estuvieron siempre tan empeñados en dar anuncios ferroviarios? Parece que algo pasó ahí, en el lugar donde hoy está emplazada la Casa Rosada. Vamos por parte. No caben dudas que los anuncios ferroviarios dan esperanzas y progreso y porque no decirlo suman votos. Hace unos días se habló de construir “La Estación Central de Buenos Aires” y si mis datos históricos son correctos hace 144 años se había fundado una estación con idéntico nombre que duró tan solo duró veinticinco años hasta que fue desmantelada. Unía al Ferrocarril Buenos Aires Rosario, el Ferrocarril Central Argentino y el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (los ferrocarriles que hoy están con la terminal Retiro) con el Ferrocarril del Sud (que pasaba por Casa Amarilla y llegaba a Ensenada, actual recorrido del Ferrocarril Roca con cabecera en Constitución). Parece ser que los fantasmas de esos primeros ferroviarios soñaron con un país próspero y comunicado donde el transporte de carga y de pasajeros fuera el mejor de todos. Murieron con esos ideales y se quedaron en la Estación Central de Buenos Aires para ver ese porvenir futuro y descansar en paz por toda la eternidad. Pero la destrucción de los ferrocarriles y las falsas promesas los desanimaron y se quedaron purgando en su propio lugar de trabajo, la estación. A propósito esa estación Central estaba donde hoy está la Casa de Gobierno.


Red Ferroviaria a fines del siglo XIX
Información:
La Estación Central de Buenos Aires estuvo operativa entre 1872 y 1897 junto a la actual Casa Rosada en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Era un edificio prefabricado de madera, importado completamente de Gran Bretaña, con una mansarda y cúpula de pizarra adornando una pequeña torre con un reloj. La estación central tenía una plataforma sobre la línea principal y otras dos correspondientes a dos vías muertas. Tenía dos confiterías y dos salas de señoras. Los trenes entraban desde el sur por un viaducto con altas columnas de hierro, que empezaba en la estación Casa Amarilla y terminaba en la calle Victoria (actualmente Hipólito Yrigoyen). Sobre dicho viaducto se construyó años más tarde la Avenida Paseo Colón (donde hoy se encuentra el monumento a Juana Azurduy). Cuando se habilitó la Estación Central, las vías se encontraban junto al Río de la Plata. En el extremo sur de la estación se hallaba la Aduana de Taylor con su muelle para cargas. En el extremo norte se encontraba el ingreso al muelle para pasajeros. Con la construcción del Puerto Madero en la década de 1890, dichas vías impedían el acceso a las tierras ganadas al río, por lo que comenzó una oposición creciente al tránsito ferroviario por el centro porteño.
Nota: Sin duda que hay muchos párrafos más que no fueron escrito y forman parte de la investigación. “El museo ferroviario Pilar” en sí mismo tiene muchos fantasmas e historias que contar. Allí se encuentra a cielo abierto bajo la intemperie y la herrumbre formaciones de trenes que solo hicieron cinco viajes en el auto denominado “Tren de los Pueblos Libres”, un proyecto binacional con Uruguay que se utilizó para la campaña presidencial 2011-2015 y es el mayor papelón ferroviario mundial.


Tren de los Pueblo Libres abandonados en Pilar


EL RESPONSERO de la colección: EL DÉCIMO INFIERNO “El infierno de los pelotudos” (El infierno que el Dante no se animó a escribir en La Divina Comedia)


“EL RESPONSERO”

Recordaba a dos grandes actores argentinos: Alfredo Alcón y  Diego Peretti cuando en el teatro representaron un guion extraordinario de Arthur Miller “Muerte de un viajante(Death of a Salesman 1949). La historia de un antihéroe simpático y popular que lo encontramos en cualquier esquina de Buenos Aires. Pero, para mi ignorancia Arthur Miller no se inspiró en ningún porteño, ni tampoco en ningún argentino. El personaje era un hombre común y corriente norteamericano medio que se esmeraba por llamar la atención y nadie le llevaba el apunte. Lo cierto es que un gran ego lo embargaba y necesitaba de las orejas de sus amigos para ser el foco de atención de historias increíbles y fabulescas que siempre lo ubicaban en el centro de grandes hazañas, obviamente protagonizadas por el mismo, como si fuera un súper héroe.
No sé por qué mientras observaba la obra me acordé de ese dicho humorístico que en algunos países cuentan sobre los argentinos y dice así : “El negocio del siglo: es comprar un argentino por lo que vale y venderlo por lo que él dice que vale”. Haciendo alusión a ese fanfarrón nacional y popular que se cree indispensable para que el mundo siga funcionando y está orgulloso de tener “el río más ancho y la avenida más larga”, como si eso lo hiciera superior a otro. Y ni hablar, si algún paisano suyo fuera el mejor jugador de fútbol del mundo o si su país ganara algún mundial, porque entre sus escalas de valores el fútbol estaba por encima de todo. En el fondo el Willy Loman de Arthur Miller, podría haber sido un argentino común y corriente. La  historia habla de un viajante de comercio que durante toda su vida lucha para conseguir lo que cualquier hombre desea: comprar una casa, educar a sus hijos: Biff y Happy (Diego Peretti y Luciano Cáceres), y darle una vida digna a Linda, su mujer ( representada por María Onetto).

Willy Loman  personificado por Alfredo Alcón es un fracasado, obsesionado por alcanzar el éxito, devoción fanática que impone también a sus hijos. Vive de falsas esperanzas e ilusiones; se auto engaña permanentemente creyéndose sus propias mentiras. Y sus amigos se apartan de él ya cansados de tantas alegorías fantasiosas. Él se propone estar siempre alegre y con simpatía, entiende que así todas las puertas se le abrirán. Willy Loman  ha construido su vida en torno a una mentira y ese sueño, que en el fondo no es ningún sueño, termina siendo una triste y cruda realidad que él mismo conoce  y también sus amigos, pero lo dejan hablar. Para vivir de acuerdo con esas ideas, se ve obligado a contar muchas falsedades que acaban cobrando realidad en su mente: empieza a mentir acerca de su importancia en la empresa, aunque él mismo sabe que, no es así. Pero sigue adelante. 
Yo me pregunto ¿Quién no tiene un conocido así en Buenos Aires o en cualquier lugar de la Argentina? Esos “que roban la conexión del videocable, el teléfono o de la luz para no pagar, y luego te hablan de honestidad y solidaridad”, esos que cuando les decís que te compraste una computadora te dicen: “¿Por qué no me avisaste? Yo lo conozco a Bill Gates” o te hablan de diversos temas como si superan, “macroeconomía, medicina, química, ingeniería, historia, minería, astronomía y todo lo que uno no se puede imaginar” y siguen con el relato pensando que su interlocutor se lo creyó y que ahora son dignos de admiración. Tal vez, el estar con gente y conversar sobre distintos temas, los lleve a sentirse parte de otras historias que les cuentan. Perdón si ofendo a alguno por lo que voy a decir. Yo les puse un epíteto.
 Yo los llamo “pelotudos”. Y así con un parecido al protagonista de "Muerte de un viajante", conozco alguien que tiene esas características. Pero en la Argentina con una sola palabra ya son definidos.

La definición de “Pelotudo” sobre todo para los que viven fuera de la Argentina, buscada en el diccionario dirá que "es aquel que se comporta ingenuamente o con falta de inteligencia”. Y este PELOTUDO  con mayúsculas, del que escribo en el cuento, no es un pelotudo común. ¡Es un pelotudo muy importante!. 




Como diría Roberto Fontanarrosa en el Congreso de la Lengua realizado en Rosario en 2011 “hay palabras de las denominadas "malas palabras", que son "irreemplazables", por su sonoridad, o por su fuerza. No es lo mismo decir que una persona que es tonta o zonza que decir que es un pelotudo”- afirma Fontanarrosa- y enfatiza, “decir pelotudo: (y mirando al público señala a un grupo de docentes) atención maestras para cuidar la fonética, hay que remarcar la letra T (y dice enfáticamente) peloTTTudo.” Menos mal que existe Google para consultarlo y Youtube para verlo y así disminuir mi responsabilidad de mal hablado al citar a Fontanarrosa en el Congreso de la Lengua. Aunque todos tenemos un amigo pelotudo, o un "peloTTTudo (remarcando la t como si fueran varias)" como dice el maestro escritor y dibujante rosarino. Se que muchos de nosotros tenemos un conocido como miembro de esta especie pero no siempre escribimos sobre él. Hoy me animé y redacté lo que sigue a continuación.
"Siempre es bueno invitar a una reunión a un pelotudo. A veces, entretiene a los invitados con sus historias, ironías y disparates, divierte a la concurrencia, y si es el primero en irse, ¡mejor! provoca que todos hablen de él y se rían de sus estupideces y cuando se va no dejan de hablar de él. Inclusive si es un invitado periódico hasta se lo extraña cuando no está".
Aunque como toda regla tiene su excepción. En unas líneas más se van a enterar.
Los velorios son lugares donde se identifica con sencillez a un pelotudo.
 En el velorio de la madre de una conocida. Máximo Fanfarrelli estaba invitando café y sándwiches de miga a la gente y hablando en voz alta (como es habitual en él, para que todos lo escuchen), aunque el lugar no daba para eso, (y nadie le seguía su conversación) igualmente él, junto al féretro, relató un gol que Riquelme había conseguido para el último triunfo de Boca sobre Banfield, ayudándose con gestos en las manos, y en las piernas. Los invitados (amigos y familiares) a la sala velatoria muchas ganas de escucharlo no tenían, ya que hacía algunas horas que venía hablando solo y ya cansaba. Es más, en sus maratónicos discursos fabulescos ya había repetido algunas historias, dos o tres veces. La mañana estaba finalizando y la hora del entierro se acercaba. Para algunos el entierro sería la liberación de ese hombre pesado que no dejaba de hablar. Incluso para la muerta. 
Dicen que el cuerpo no muere todo de golpe sino que los órganos mueren de a uno, a medida que se asfixian por falta de aire y de sangre. Obviamente el primer órgano que muere es el corazón y entre las 9 y 11 horas posteriores muere el último de los órganos. ¿A que no saben cuál es? Yo lloraba por la pobre viejita, porque el último órgano que muere es el oído y si encima de muerta tenía que escuchar al pelotudo, una y otra vez, sin duda que pensaría que estaba penitenciando el purgatorio y luego del martirio iría al cielo o al infierno. 


Gráfico el Infierno en La Divina Comedia

O tal vez habrá creído que estaba en el infierno de los pelotudos (el infierno que el Dante omitió al escribir la Divina Comedia) Porque Dante Alighieri en su obra mencionó los nueve círculos del infierno: El limbo, la lujuria, la gula, la avaricia, la ira, la herejía, la violencia, el fraude, y la traición. Sin duda que faltaba uno: "la pelotudez". 

¡Eso no es morir en paz!. 
Sobre todo si esa viejita inerte e inmóvil en la despedida de su paso por este mundo, se llevaba como últimos recuerdos los monólogos de quien era nada más, ni nada menos que su yerno en vida.  
En este caso recuerden el consejo previo. La única excepción a la regla es no invitar a un pelotudo a un velorio. ¿Quedó claro?.
Pero, ¿Qué hacer si la difunta era su suegra y él acompaña a su esposa en ese duro trance?. La relación yerno suegra nunca fue muy buena y tenerlo que escuchar todo el velorio hablando fue patético (ya lo había padecido en vida). 
¡Pobre viejita estaría deseando que se muera el oído de una vez por todas!. 
Por suerte veo acercarse a Don Hugo, con su alba de lino blanca, larga hasta sus zapatos negros acordonados y relucientes de haberlos lustrado recién, y con una estola, verde. La estola es una tira delgada de género que se coloca alrededor del cuello sobre el alba. 
Don Hugo, es un hombre alto, parcialmente calvo y señorial que participa junto a su familia de las actividades parroquiales y colabora con el sacerdote yendo a los velorios y al cementerio a rezar los responsos de la gente del lugar. 
Debo reconocer que Don Hugo tiene una voz espectacular y da gusto escucharlo. Lleva muchos años haciendo esto y tiene una sensibilidad especial con las familias de los difuntos. Siempre la palabra justa. Incluso es tan conmovedora su elocución que más de una vez me dieron ganas de grabarlo por su voz clara, profunda, tierna y espiritual. Y haciendo un humor fácil diría “que gusto da morirse si el que te despide tiene esa voz celestial”.



Mientras tanto Máximo Fanfarrelli todavía estaba contando el partido Boca Banfield y advierte que se acerca un hombre de túnica blanca y me dice: 
- “¿Ahí viene el cura?. Vos que crees en esas cosas porque no aprovechas y después te confesas” (dicho en tono de broma, ya que no es creyente). 
Entonces el dialogo continuó así.
- No es un cura
- ¿Es un obispo, entonces?
- No, tampoco.
- ¿Lo conoces?
- Si, lo conozco a él, a sus hijos, y a su señora.
- … ¿Y cómo puede ser un cura casado?
- Te dije que no era cura
- ¿y qué es?
- ¡Es un responsero!
- …¿ y … Qué es un responsero?
- Es un laico, padre de familia que...
- ¿Y porqué está vestido con la ropa de un cura?
- No se pone la ropa de un cura… es un atuendo para celebraciones litúrg (abruptamente me interrumpió).
- ¡Entonces vos decís que no es un cura!
- Correcto, es un laico que tiene su familia y colabora con las actividades parroquiales y con el sacerdote dando responso a quienes lo necesitan.
- Aaah, si si ya se.
¿Vaya a saber que entendió el pelotudo?. Lo curioso que con su vozarrón, se alejó a otro grupo y empezó a explicarle a la gente lo que él recién había aprendido… y sin duda que ante la curiosidad, le hacían preguntas. Y como todo hombre fracasado, antes de reconocer su ignorancia, inventaba lo que se le ocurría en ese momento. Cuando lo veo en apuros, me acerco y le pregunto si quería que le explayara aún más las características del responsero.
Todos lo miraron y para no pasar por ignorante y engreído ante la gente, me mira, levanta la voz y pronuncia con soberbia el siguiente monólogo.
“¿A mi me vas a explicar que es un responsero? 

yo los conozco muy bien…
No hace falta que me lo expliques…
¿Sabés a cuántos velorios fui en mi vida?
¿Sabés a cuantos responseros conozco?”.
¡Si habré escuchado responsos!.
(Pensé para mí: Tenía razón Fontanarrosa hay que remarcar la T…
¡Qué PeloTTTudo!).

Pensar que si Arthur Miller hubiera nacido en la argentina cuanto material inspirador tendría.
Párrafo agregado años después.

Máximo Fanfarrelli había fallecido por un virus y con su ataúd cerrado se encontraba en la sala de responsos del cementerio. Poca gente presente, por miedo a contagios. Absolutamente todos con tapabocas inclusive don Hugo, que ya muy mayor, seguía ejerciendo su oficio de responsero. Ya estaba mucho más delgado, se veían sus canas, caminaba con dificultad, pero su voz seguía siendo la misma voz celestial con la que lo conocimos de joven.

Máximo se había contagiado covid 19, dejó pasar una semana antes de buscar atención médica. Él sabía de todo, inclusive de medicina y acostumbraba auto medicarse. En realidad él mismo decía que era muy fuerte y que nunca se enfermaría por eso nunca contrató un servicio médico. Toda la semana manejó con fiebre un remis y transportó a ciento treinta y cinco pasajeros. De los cuales no sabemos nada de su suerte.

Don Hugo de espaldas a los deudos y mirando al féretro, luego del responso se acercó a la cabecera, se arrodilló y no se llegó a escuchar lo que dijo. Luego se levantó y saludó a los presentes.

Al retirarme, dejé que partieran todos y a solas con don Hugo, le pregunté ¿Cuál fue la última oración que le fue a decir a Máximo susurrando?

Me miró fijamente, y me dijo. No fue una oración, ni un salmo. Simplemente me acerqué a sus oídos para decirle algo y que el resto de sus familiares no me escucharan.

-          ¿Y qué le dijo don Hugo?

-          Le dije que era un Pelotttudo.

-          ¿Y por qué le dijo eso?

-          Porque yo ya había leído tu cuento por Internet y lo estaba esperando…


Fa



Pablo Demkow
Inspirada en MUERTE DE UN VIAJANTE de Arthur Miller Citando frases de Roberto Fontanarrosa 

Nota: Fanfarrelli ganaba muy bien, o por lo menos eso es lo que decía (y lo hacía notar cada vez que podía). Manejaba un auto de alta gama para trasladar a grandes empresarios. Sin embargo, nunca contrató ninguna empresa de medicina prepaga, ni tampoco su esposa pudo cobrar una pensión, ya que él no hacía aportes jubilatorios. Por lo tanto dejó a  su familia sin nada. Ya, unos años atrás había  perdido su casa, realizando una mala inversión y su crédito estaba suspendido. Tal vez él no lo sabía pero cuando sus amigos hablaban de él, resumían todo en una sola palabra.

a continuación un tango instrumental. Responso por Anibal Troilo, en honor a todos los responseros que acompañan el dolor de las familias.



Responso de Anibal Troilo