Buscábamos descanso en un “all inclusive del Caribe”. La
agencia nos prometió piscinas, fiestas y excursiones. Unos amigos nos
recomendaron probar la versión ‘Adults Only’. Sonaba perfecto: sin niños, sin
gritos, solo placer.
Se merecen una experiencia distinta a todas las conocidas.
Así nos dijo el joven de la agencia de viajes.
Nosotros solo estábamos buscando unos días de descanso en un
hotel “all inclusive” y por el consejo de un matrimonio amigo que nos marcó un
lugar en el caribe, decidimos ir a consultar.
En la agencia nos explicaron que tenían de todo, comidas y
bebidas cuando quisiéramos, piscinas, mar, sombrillas, lugar de baile, fiestas,
excursiones y dijimos: Sí. ¡Esto es lo
que queremos!
Habíamos planeado el viaje perfecto.
Muchos años sin veranear y esta era nuestra oportunidad de
ponernos al día en un resort donde nos servirían como reyes y podríamos bajar a
cero nuestro nivel de stress.
La fantasía de los resorts
Las fotos y los videos que nos mostraron en la agencia
reflejaban un lugar paradisiaco. Sin duda que fue algo costoso, pero después de
todo, los viajes además de alegrar el espíritu también reconfortan al cuerpo.
Todo sería como esas películas donde uno veía millonarios en el
sauna, recibiendo masajes y comiendo delicias que estimularían nuestro paladar
y nuestros ojos. Pero esta vez no serían millonarios, sino que seríamos
nosotros mismos los que disfrutaríamos de esos placeres de la vida.
Como se entusiasma uno cuando nos cuentan de experiencias
fascinantes de vacaciones, creo que nuestros sentidos se activan, nuestro
corazón late más rápido y no vemos la hora de ser nosotros los protagonistas
para disfrutar de un momento que no sabemos si se repetirá.
Consejos de amigos
Todo el relato que nos estimuló a sacar los pasajes era
lindo, y además nos dieron consejos para el vuelo, los transportes terrestres y
los lugares de excursiones. Nuestros amigos nos recomendaron algunas excursiones,
y que vayamos a tal lado de mañana y a tal lado a la puesta del sol.
Entre tantos consejos nos dicen: ¿Pregunten que la misma
cadena de hoteles, tiene otro “all inclusive”, exclusivamente para adultos? Ahí,
ustedes la van a pasar mejor. No hay niños que hagan ruido, ni padres que están
a los gritos.
Esa frase nos dejó pensando y cuando estábamos en la agencia
le pregunté al muchacho. Y automáticamente me dijo que sí, que había lugar y
que sería ideal para nosotros. Solo que había que pagar un poco más.
Ya estábamos en el baile y dijimos: Tengamos una experiencia
distinta y veamos. No podíamos imaginar lo placentero que sería esas vacaciones
especiales e hicimos uso de la imaginación de cómo sería un lugar así.
Fantaseamos mucho, hasta que dijimos: no disfrutemos por anticipado, cuando
lleguemos al Caribe que nos sorprenda la ilusión de conocer gente de otras
partes del mundo, y hacer nuevas amistades.
A nosotros que vivíamos acelerados, tomarnos el tiempo para
disfrutar al máximo sería salir de la rutina y encontrarnos con lo inesperado.
Y finalmente llegó el día. Nos esperaban en el aeropuerto,
con un cartel con nuestro apellido mal escrito y nos llevaron en una combi al
resort.
No podía dejar de pensar en la leyenda de la reserva:
"Adults Only", mi mente voló directo a 50 Sombras de Grey. Me imaginé
pétalos de rosa, antifaces y un minibar lleno de champaña, fiestas, bailes y
más.
Ya estamos acá
Cuando llegamos al hotel estaban estacionadas dos ambulancias
y pregunté si estaba todo bien. El enfermero me dijo que sí. Que solo era
preventivo y que estaban siempre atentos ante cualquier eventualidad que
pudiera producirse.
En la recepción fueron muy cordiales, nos explicaron
detalladamente todas las actividades y sus horarios. Cargaron nuestras valijas
en unos carritos tipo golf y nos indicaron donde debíamos ir. Igualmente nos
acompañó otro joven en otro carrito que nos bajó el equipaje y continuó
dándonos consejos.
Muy amable, por cierto, y allí llegó mi primera sorpresa. Le
pregunté como iba a hacer para llevarse los tres carritos y me dijo que él
volvía, y los otros carritos quedaban para que nosotros nos movilicemos todo el
tiempo que queramos por el lugar de la isla al que quisiéramos ir.
Todo para el placer
En la entrada a la cabaña había un par de mecedoras que
apuntaban al celeste mar, cada una con su correspondiente sombrilla y sobre la
mesa un frasco de protector solar y dos gorros con el logotipo del hotel.
De allí veíamos otros matrimonios, a primera vista me
parecieron mayores que nosotros. Algunas mujeres leyendo revistas y libros que
proveía el hotel y los hombres jugando a las bochas o al tejo. Se escuchaban
sus carcajadas de lejos y sin duda parecían felices. Los saludé de lejos y
ellos me correspondieron el saludo.
Mientras traspasaba la puerta de entrada me quedó una idea
que daba vueltas en mi cabeza. ¿Qué significaba “only adults”?
Amenities VIP
Sobre una mesa estaban los “Amenities VIP” muy completos para
los “only adults”: Una muestra gratis de pañales para adultos "ultra
absorbentes" y un folleto sobre los beneficios de la fibra; adhesivos para
dentaduras; cremas con vitamina A y E fundamentales para evitar grietas y
proteger la piel de la humedad del pañal; Champú seco o "sin
enjuague"; tabletas limpiadoras: pastillas efervescentes (como Corega
Tabs) que se dejan en un vaso con agua para desinfectar la prótesis durante la
noche; pastilleros organizadores: semanales o diarios, con letras grandes y
colores para evitar confusiones con las dosis; bastones y andadores; Un tensiómetro
digital de brazo; suplementos nutricionales: bebidas como Ensure o Boost, que
ayudan cuando el abuelo pierde un poco el apetito o necesita reforzar vitaminas
y proteínas.
La "Gala" de la noche
Bajamos a cenar esperando un ambiente sensual, luces bajas y
jazz. Encontramos un salón iluminado con tubos fluorescentes. El Menú: Nada de
ostras ni chocolate. El plato estrella era compota de manzana sin azúcar y un
puré de calabaza.
En la pared estaba la publicidad de un torneo de bochas
extremo donde el premio era un vale por una sesión de kinesiología.
Una clase de yoga donde el mayor logro no era la
flexibilidad, sino lograr levantarse del piso sin ayuda de terceros.
Al final, mi esposa me miró, levantó su copa de agua mineral
y me dijo: Brindemos por nuestros amigos que nos recomendaron este lugar.
Volví a la habitación y “le pedí a Alexa que llamara a mis ex
amigos y a la agencia. Y los mandé, con voz solemne, a la mismísima madre que
los parió."
No hay comentarios:
Publicar un comentario