jueves, 19 de febrero de 2026

En el hotel “ONLY ADULTS”

 

 



Buscábamos descanso en un “all inclusive del Caribe”. La agencia nos prometió piscinas, fiestas y excursiones. Unos amigos nos recomendaron probar la versión ‘Adults Only’. Sonaba perfecto: sin niños, sin gritos, solo placer.

Se merecen una experiencia distinta a todas las conocidas. Así nos dijo el joven de la agencia de viajes.

Nosotros solo estábamos buscando unos días de descanso en un hotel “all inclusive” y por el consejo de un matrimonio amigo que nos marcó un lugar en el caribe, decidimos ir a consultar.

En la agencia nos explicaron que tenían de todo, comidas y bebidas cuando quisiéramos, piscinas, mar, sombrillas, lugar de baile, fiestas, excursiones y dijimos:  Sí. ¡Esto es lo que queremos!

Habíamos planeado el viaje perfecto.

Muchos años sin veranear y esta era nuestra oportunidad de ponernos al día en un resort donde nos servirían como reyes y podríamos bajar a cero nuestro nivel de stress.




 

La fantasía de los resorts

 

Las fotos y los videos que nos mostraron en la agencia reflejaban un lugar paradisiaco. Sin duda que fue algo costoso, pero después de todo, los viajes además de alegrar el espíritu también reconfortan al cuerpo.

Todo sería como esas películas donde uno veía millonarios en el sauna, recibiendo masajes y comiendo delicias que estimularían nuestro paladar y nuestros ojos. Pero esta vez no serían millonarios, sino que seríamos nosotros mismos los que disfrutaríamos de esos placeres de la vida.

Como se entusiasma uno cuando nos cuentan de experiencias fascinantes de vacaciones, creo que nuestros sentidos se activan, nuestro corazón late más rápido y no vemos la hora de ser nosotros los protagonistas para disfrutar de un momento que no sabemos si se repetirá.

 

Consejos de amigos




 

Todo el relato que nos estimuló a sacar los pasajes era lindo, y además nos dieron consejos para el vuelo, los transportes terrestres y los lugares de excursiones. Nuestros amigos nos recomendaron algunas excursiones, y que vayamos a tal lado de mañana y a tal lado a la puesta del sol.

Entre tantos consejos nos dicen: ¿Pregunten que la misma cadena de hoteles, tiene otro “all inclusive”, exclusivamente para adultos? Ahí, ustedes la van a pasar mejor. No hay niños que hagan ruido, ni padres que están a los gritos.

Esa frase nos dejó pensando y cuando estábamos en la agencia le pregunté al muchacho. Y automáticamente me dijo que sí, que había lugar y que sería ideal para nosotros. Solo que había que pagar un poco más.

Ya estábamos en el baile y dijimos: Tengamos una experiencia distinta y veamos. No podíamos imaginar lo placentero que sería esas vacaciones especiales e hicimos uso de la imaginación de cómo sería un lugar así. Fantaseamos mucho, hasta que dijimos: no disfrutemos por anticipado, cuando lleguemos al Caribe que nos sorprenda la ilusión de conocer gente de otras partes del mundo, y hacer nuevas amistades.

A nosotros que vivíamos acelerados, tomarnos el tiempo para disfrutar al máximo sería salir de la rutina y encontrarnos con lo inesperado.

Y finalmente llegó el día. Nos esperaban en el aeropuerto, con un cartel con nuestro apellido mal escrito y nos llevaron en una combi al resort.

No podía dejar de pensar en la leyenda de la reserva: "Adults Only", mi mente voló directo a 50 Sombras de Grey. Me imaginé pétalos de rosa, antifaces y un minibar lleno de champaña, fiestas, bailes y más.

 

Ya estamos acá

Cuando llegamos al hotel estaban estacionadas dos ambulancias y pregunté si estaba todo bien. El enfermero me dijo que sí. Que solo era preventivo y que estaban siempre atentos ante cualquier eventualidad que pudiera producirse.

En la recepción fueron muy cordiales, nos explicaron detalladamente todas las actividades y sus horarios. Cargaron nuestras valijas en unos carritos tipo golf y nos indicaron donde debíamos ir. Igualmente nos acompañó otro joven en otro carrito que nos bajó el equipaje y continuó dándonos consejos.

Muy amable, por cierto, y allí llegó mi primera sorpresa. Le pregunté como iba a hacer para llevarse los tres carritos y me dijo que él volvía, y los otros carritos quedaban para que nosotros nos movilicemos todo el tiempo que queramos por el lugar de la isla al que quisiéramos ir.

 

Todo para el placer

 

En la entrada a la cabaña había un par de mecedoras que apuntaban al celeste mar, cada una con su correspondiente sombrilla y sobre la mesa un frasco de protector solar y dos gorros con el logotipo del hotel.

De allí veíamos otros matrimonios, a primera vista me parecieron mayores que nosotros. Algunas mujeres leyendo revistas y libros que proveía el hotel y los hombres jugando a las bochas o al tejo. Se escuchaban sus carcajadas de lejos y sin duda parecían felices. Los saludé de lejos y ellos me correspondieron el saludo.

Mientras traspasaba la puerta de entrada me quedó una idea que daba vueltas en mi cabeza. ¿Qué significaba “only adults”?

 

Amenities VIP

 

Sobre una mesa estaban los “Amenities VIP” muy completos para los “only adults”: Una muestra gratis de pañales para adultos "ultra absorbentes" y un folleto sobre los beneficios de la fibra; adhesivos para dentaduras; cremas con vitamina A y E fundamentales para evitar grietas y proteger la piel de la humedad del pañal; Champú seco o "sin enjuague"; tabletas limpiadoras: pastillas efervescentes (como Corega Tabs) que se dejan en un vaso con agua para desinfectar la prótesis durante la noche; pastilleros organizadores: semanales o diarios, con letras grandes y colores para evitar confusiones con las dosis; bastones y andadores; Un tensiómetro digital de brazo; suplementos nutricionales: bebidas como Ensure o Boost, que ayudan cuando el abuelo pierde un poco el apetito o necesita reforzar vitaminas y proteínas.




 

La "Gala" de la noche

Bajamos a cenar esperando un ambiente sensual, luces bajas y jazz. Encontramos un salón iluminado con tubos fluorescentes. El Menú: Nada de ostras ni chocolate. El plato estrella era compota de manzana sin azúcar y un puré de calabaza.

En la pared estaba la publicidad de un torneo de bochas extremo donde el premio era un vale por una sesión de kinesiología.

Una clase de yoga donde el mayor logro no era la flexibilidad, sino lograr levantarse del piso sin ayuda de terceros.

Al final, mi esposa me miró, levantó su copa de agua mineral y me dijo: Brindemos por nuestros amigos que nos recomendaron este lugar.

Volví a la habitación y “le pedí a Alexa que llamara a mis ex amigos y a la agencia. Y los mandé, con voz solemne, a la mismísima madre que los parió."

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